Dic 2, 2010 - Palabra de Riazor    No Comments

Paco Liaño

Tras el agónico ascenso de la temporada 90/91, el Deportivo retornó a la Primera División con los fichajes de Marco Antonio Boronat en el banquillo, Ribera y Kiriakov en la defensa, y Canales en la portería, el fichaje más caro del Dépor en aquel momento, que procedía del Logroñés, donde estaba cedido por el Real Madrid.

Pero el infortunio se cebó con Canales, que al poco de llegar a la ciudad herculina se lesionó, por lo que la directiva tuvo que buscar un recambio con cierta rapidez. El elegido fue Paco Liaño, portero cántabro de 27 años que tras jugar varias temporadas en el Rácing, acababa de proclamarse Zamora de Segunda con el Sestao.

Liaño fue titular desde el inicio de Liga, pero volvería al banquillo con la recuperación de Canales, que sería el portero titular en los partidos por la permanencia ante el Betis.

Sellada la continuidad en Primera, Lendoiro mantuvo a Arsenio en el cargo tras conseguir el milagro de la salvación y trajo a Nando, Aldana, Bebeto y Mauro Silva, el germen del Súperdepor. La Liga comenzó con un derbi ante el Celta, que los de Arsenio ganaron por 2 a 0, con Liaño de titular. Un partido que dejaba entrever las armas que llevarían al equipo a disputar la Liga con el Barça y a participar en competiciones europeas. Seguridad defensiva, la portería a cero, y goles de Bebeto y Claudio. Buen comienzo.

Otras tres victorias situaron al Dépor arriba, habiendo encajado Liaño tan solo dos goles. Pero Riazor debía recibir al Real Madrid y al Barcelona. Ante el primero, el Dépor perdía por 0 a 2 en el minuto 25, pero un gran Bebeto lideró la remontada hasta el 3 a 2 definitivo. Luego, el Barça claudicó con un solitario gol del ariete brasileño. El Dépor ya era bautizado como Súper por los principales diarios deportivos nacionales.

La eficacia en ataque de Bebeto y Claudio con Fran de asistente, se completaba con el buen hacer de la defensa de 5 de Arsenio, y con el saber estar de Liaño en la portería, que se empezaba a acostumbrar a irse a los vestuarios con la portería a cero.

3-0 al Espanyol con el famoso baile de Bebeto a Mino, 5-1 a la Real Sociedad y visita al Bernabéu como líderes en el mes de febrero. Claudio adelantó a los de Arsenio, pero el delantero fue expulsado y el Madrid acabó remontando en la recta final, con goles de Zamorano y Míchel, después de que Djukic fallase un penalti.

La visita al Camp Nou también se saldó con una derrota del Dépor, esta vez por 3-0, una de las pocas veces que Liaño encajó tres goles aquella temporada. Otra de ellas, en Valencia, supuso el final del sueño de la Liga.

Estas derrotas se aliviaron con las victorias en San Mamés y ante el Zaragoza por la mínima, que metieron al Deportivo en la Copa de la UEFA por primera vez en su historia. Los de Arsenio finalizaron aquella temporada, la segunda en Primera tras veinte años en el ostracismo, en tercera posición.

Bebeto fue el pichichi, y Liaño, con 33 goles encajados, compartió el Zamora con el celtista Cañizares. Al año siguiente, la historia ya es sabida. Segundo puesto tras el penalti de Djukic. Liaño, agrandó su leyenda con un registro de récord, nuevo Zamora con 18 goles en 38 partidos, una media de 0’47 goles encajados por partido.

Liaño, cómo no, participaría del primer título del Dépor, la Copa del Rey, ante el Valencia. Seguiría en el Dépor hasta el año 96, cuando Songo’o recogió el testigo y siguió los pasos del cántabro. Liaño jugó dos años más en el Sporting de Gijón y a su retirada dejó una nueva marca difícilmente superable, 142 goles recibidos en 165 partidos en Primera. Ahí es nada. Es Liaño, el portero del Superdepor.

Palabra de Riazor

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