La Orquesta Canaro

Tras haber finalizado la anterior Liga en segunda posición, el Deportivo afrontaba la temporada 50-51 con los refuerzos de Corcuera y Oswaldo, dos argentinos procedentes de Newell’s Old Boys. El equipo iba a ser entrenado por Jerónimo Oso Díaz, también argentino. La terna de sudamericanos la completaban Franco y Moll.

El equipo comenzó la Liga con dos derrotas, pero un par de goleadas por 4 a 1 ante el Celta y el Español, comenzaron a mostrar el buen hacer de la delantera deportivista. Una delantera que entraría en la historia del Deportivo por partidos como el de aquel 22 de octubre de 1950, en Riazor ante el Real Madrid.

Los blancos llegaban a la Coruña con nombres en su once como los de Miguel Muñoz, Olmedo o Molowny. Pero el Deportivo desplegó su juego combinativo y preciosista y le endosó un 5 a 1 al Madrid, con goles de Tino en dos ocasiones, Oswaldo, Corcuera y Franco. Un periodista coruñés de la época, que había vivido unos años en Buenos Aires, decidió bautizar a la delantera deportivista, brillante y efectista, con el nombre de la Orquesta Canaro.

Oswaldo, Corcuera, Tino, Franco y Moll fueron los cinco integrantes de esa delantera mágica. Además de aquel 5 a 1 al Real Madrid, la Orquesta Canaro salió ovacionada de Mestalla tras golear por 0 a 3 al Valencia y dejar un recital de conducción de balón y de regates imposibles. Su hito más grande fue conseguir la mayor goleada en la historia de Riazor, al endosarle un 10 a 1 al Lleida, en un partido excelso de ataque y desborde.

El Deportivo de la Orquesta Canaro finalizó en la parte alta la primera vuelta, pero todo se torció en el primer encuentro de la segunda vuelta. El Deportivo recibía al Sevilla, y en una jugada en el área deportivista, Waldo Botana, uno de los mejores defensas de aquel equipo, se rompía la tibia y el peroné intentando taponar el remate de un atacante sevillista.

La lesión le costó la retirada del fútbol de élite a Botana, y el equipo se resintió de aquel shock, lo que unido a una lesión de hombro de Acuña, hizo que el Deportivo empezase a bajar su rendimiento. La desgracia de las lesiones se cebó aquella temporada con el conjunto coruñés.

En la segunda vuelta debutó con el Dépor Rábade, un prometedor jóven formado en las categorías inferiores, que además de por sus goles, destacaba por sus asistencias. En uno de sus primeros partidos, anotó un gol al gran Ramallets, que le felicitó por la maestría de su tanto. Rábade iba para figura, pero iba a jugar en Sevilla su último partido en Primera. Un esguince de tobillo evitó que acabase aquel partido. Poco después, la tuberculosis, truncó la carrera de la perla deportivista.

El Deportivo de la Orquesta Canaro salvó la categoría en la última jornada de Liga, tras derrotar por 4 goles a 1 al Murcia en Riazor. Dejó partidos para el recuerdo, y un registro anotador que el público coruñés echa de menos, 64 goles a favor y 47 en contra. Oswaldo, Corcuera, Tino, Franco y Moll diseñaron la partitura del fútbol espectáculo y enseñaron el camino a los músicos del balón que vinieron después.

Palabra de Riazor

Escucha aquí el podcast donde se incluye la sección Palabra de Riazor

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Diego Villaverde

Neste blog atoparás o que no sae escrito nos medios. Como xornalista, escritor, emprendedor e camareiro, comprenderás que teño moitas cousas que contar. ¿O que pretendo? Romper fronteiras e estreitar lazos coas persoas. ¿Sinxelo verdade?

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