El penalti de Djukic

Tras finalizar la temporada 92-93 en la tercera posición, el Deportivo iniciaba la campaña siguiente con los fichajes de Voro, Paco, Donato, Alfredo, Manjarín y Pedro Riesco. Un 18 de septiembre de 1993, el Deportivo afrontaba la tercera jornada de Liga en Riazor, ante el Real Madrid. Un rival más que apropiado para ver si el Dépor era capaz de repetir la campaña anterior o si iba a tener más dificultades.

Claudio en dos ocasiones, Manjarín y Fran pusieron el 4 a 0 en el marcador, dejando claro que el Súper Dépor no era un espejismo. En Europa el Deportivo, que debutaba esa misma temporada, sorprendía al mundo endosándole un 5 a 0 al Aalborg danés y eliminando al Aston Villa con gol de Manjarín en el Villa Park. El Eintracht alemán dejaría al Dépor en la cuneta, pero Europa comenzaba a oír el nombre del Deportivo.

En Liga los de Arsenio caminaban con paso firme en casa y sacando alguna que otra victoria a domicilio. Precisamente el Dépor cerraría la primera vuelta como líder, tras derrotar por 1 a 3 al Valencia. En la segunda vuelta, las derrotas en el Bernabéu y en el Camp Nou no dejaron que el Dépor se distanciase de sus rivales.

Pese a todo, a falta de cuatro jornadas para el final, el Dépor aventajaba al Barcelona en tres puntos. Dos empates a cero contra el Lleida y el Rayo de un magistral Wilfred, que lo paró todo, fueron contrarrestados con una victoria por 0 a 2 en Logroño. Así se llegó a la última jornada de Liga, con el Dépor líder, con un punto de diferencia sobre el Barcelona.

El golaverage particular beneficiaba a los de Cruyff, por lo que al Dépor solo le valía la victoria ante el Valencia en Riazor. Pero los valencianistas, fuertemente primados como reconoció a posteriori alguno de sus jugadores, disputaron el partido como si se jugasen algo más. El Barcelona, que días después jugaría la final de la Copa de Europa contra el Milán, recibía al Sevilla en el Camp Nou.

Pese a la férrea presión del Valencia, la alegría saltaba en las gradas de Riazor cuando Simeone adelantaba al Sevilla en Barcelona. Pero pronto los de Cruyff le iban a dar la vuelta al marcador, presionando a un Deportivo que no conseguía superar la meta defendida por González.

Los goles fueron llegando en el Camp Nou, hasta marcar el 5 a 2 definitivo. El Deportivo necesitaba un gol para ser campeón. Y ese gol no llegaba. Entonces se produjo la jugada que iba a entrar en la historia negra del deportivismo. Corría el minuto 89, y Nando era derribado en el área del Valencia por Serer. López Nieto, el colegiado del encuentro, no dudó en pitar penalti.

Riazor estaba enloquecido, la Liga estaba al alcance del Deportivo, pero Donato, el especialista, había sido sustituido minutos antes. Las miradas apuntaban a Bebeto, pero el brasileño no reunió el valor suficiente. Sí lo tuvo Djukic, que esa misma temporada y en las anteriores había tirado ya alguna pena máxima, con éxito dispar.

Así que el serbio era el encargado de meter al Deportivo en la historia de la Liga. Djukic tomó aire con fuerza, abrumado por la responsabilidad, disparó, flojo, a la derecha de González, que detuvo el lanzamiento sin apuros. Lo que vino después sobró. El portero ché, festejó la acción alzando el puño con rabia, en un gesto excesivo, innecesario, doloroso… primado.

Djukic se quedó de piedra, hundió la cabeza entre sus brazos, dándose de golpe con la realidad, al igual que la afición coruñesa, que daba por hecho el título. Lendoiro lloraba en el palco, y Arsenio se quedaba sin palabras en rueda de prensa. La Liga se le escapaba al Deportivo. Barcelona festejaba un título que ya ni esperaba.

Paco Liaño, que se llevaría por segundo año consecutivo el trofeo Zamora como portero menos batido, dejaría tras el encuentro una frase dedicada al Valencia y al destino del conjunto deportivista. “Arrieros somos y en el camino nos encontraremos”, apuntó el cántabro.

La frase de Liaño fue premonitoria, ya que al año siguiente el SuperDépor lograría su primer título, la Copa del Rey, derrotando al Valencia en el Bernabéu. Y seis años después, el 19 de mayo del año 2000, la historia saldaría su deuda con el Deportivo de Irureta, que lograría la primera y única Liga del conjunto coruñés.

Palabra de Riazor

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Diego Villaverde

Neste blog atoparás o que no sae escrito nos medios. Como xornalista, escritor, emprendedor e camareiro, comprenderás que teño moitas cousas que contar. ¿O que pretendo? Romper fronteiras e estreitar lazos coas persoas. ¿Sinxelo verdade?

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