El frustado ascenso del 83

 

En junio de 1982, enA Coruña solo se hablaba de fútbol. Y en España, ya que ese verano se celebraba por primera vez en suelo nacional un Mundial de Fútbol. Había muchas esperanzas puestas en la selección, pero una mala primera fase condenó al equipo a una agria eliminación en el siguiente tramo de competición.

El Mundial en A Coruña supuso la remodelación de Riazor, que solo conservó la torre de Marathon y que permitió que la mayoría de los 30.000 espectadores pudieran ver los encuentros sentados. Tras la decepción española del Mundial, el Deportivo tenía sus miradas puestas en el ascenso a Primera División.

Para ello se contaba con un entrenador de la casa, Arsenio Iglesias, tras un periplo exitoso por varios equipos del panorama nacional. El de Arteixo aplicó su receta, fortaleza en casa y a rascar lo que se pudiese fuera. El Dépor solo cedió cuatro puntos en Riazor, pero lejos de A Coruña, tan solo logró 14.

Así las cosas, el Deportivo llegó a la última jornada de Liga empatado con 46 puntos con el Mallorca, pero los de Arsenio recibían al Rayo, que nos se jugaba nada, y los baleares visitaban el Bernabéu para enfrentarse al Castilla, rival siempre complicado. Con el Murcia ya ascendido y el Cádiz también en la pelea, había tres equipos para dos plaza.

Todo esto propició que en A Coruña se levantase un ambiente cercano a la euforia, conscientes de la fortaleza de los de Arsenio en casa y sabedores de que el Rayo no se dejaría la piel. Eso, a priori, claro… Entonces se fueron desencadenando una serie de acontecimientos que a la postre se revelaron como malos presagios de lo que estaba por venir.

Tal y como relata Carlos Fernández en su libro sobre el centenario del Deportivo, desde Mallorca hicieron llegar al diario coruñés La Voz de Galicia una nota en la que tildaban de casero al colegiado Castilla Yanes, al que querían presionar para que no beneficiase al Dépor.

Un desfile de peñas y charangas por la ciudad anticipaba una fiesta para la que aún había que ganarse el derecho en el campo. Y lo peor, el Rayo, el rival, que como demostró en los primeros compases del encuentro, venía a A Coruña a algo más que a jugar un partido. Venía a ganarse la prima de 5 millones de pesetas que le ofrecía el Mallorca por ganar en Riazor.

El partido se jugó el 22 de mayo del 83, y Riazor, recién remodelado, estaba lleno hasta los topes. El Rayo comenzó fortísimo, confirmando que venía extramotivado y Castilla Yanes, quizás picado por el artículo parido en Mallorca, se comió un penalti sobre el deportivista Vicente a poco de comenzar el partido.

Antes del descanso, el Rayo desniveló el empate a ceros, anotando una falta directa que enmudeció a Riazor. Al poco de la reanudación el Rayo marcó el segundo a la contra y el Dépor comenzó a desesperarse. Lo intentó de todas las maneras, hasta que en el minuto 84 Ballesta hacía el 1-2 que insuflaba esperanza a la grada.

Pero no fue suficiente, un gol más habría dado el ascenso al Deportivo, ya que el Mallorca perdería en el Bernabéu, perolograría subir de categoría por contar con mejor gol average que los de Arsenio. El Cádiz, segundo y el Mallorca, tercero, acompañaría al Murcia a la Primera División.

Al menos, aquella temporada se cerró con un acuerdo histórico entre el Deportivo y el Ayuntamiento de A Coruña. Según el convenio firmado con Paco Vázquez, el Deportivo podría utilizar el Estadio Municipal de Riazor durante medio siglo, con el simbólico pago de una peseta al año.

Después vinieron nuevos ascensos, nuevas alegrías y fracasos.. y los títulos. Riazor fue escenario del mayor logro de la historia del Deportivo. La Liga. Hoy más que nunca…

Palabra de Riazor

 

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Diego Villaverde

Neste blog atoparás o que no sae escrito nos medios. Como xornalista, escritor, emprendedor e camareiro, comprenderás que teño moitas cousas que contar. ¿O que pretendo? Romper fronteiras e estreitar lazos coas persoas. ¿Sinxelo verdade?

Deixa unha resposta

O teu enderezo electrónico non se publicará