El año que ganamos la Liga…

La temporada 99/2000 comenzó poco después de que el Deportivo perdiese ante el Celta en el Teresa Herrera. Un espejismo, ya que la primera jornada de Liga abriría las esperanzas de la parroquia blanzquiazul, al ganar por 4 goles a 1 al Alavés, con hat trick de un holandés de nariz afilada de nombre Roy y de apellido Makaay.

El mismo Makaay que anotaría en Valladolid el gol más rápido en la historia del conjunto herculino, a los 16 segundos. El mismo Makaay que haría un doblete para doblegar al Barça por 2 goles a 1, confirmando un inicio de Liga espectacular en su primer año en el equipo.

El Deportivo se colocó de líder en la jornada número 12, un puesto al que le cogera cariño… y encadenó una racha de siete victorias seguidas, que se truncaron con un final de primera vuelta flojo, empatando a cero goles contra el Espanyol. Eso sí, el derbi de la primera vuelta, tenso e intenso, se saldó con un uno a cero para el Dépor, con gol del Turu Flores.

En la segunda vuelta, el Deportivo sigue sólido en casa, pero poco a poco se va dejando puntos lejos de Riazor. Eso sí, en casa, los de Irureta lo bordan. Como el día del Real Madrid, donde Djalminha deslumbró al mundo con su lambretta, y Makay y el Turu con sus goles, hasta poner el definitivo 5 a 2 en el marcador.

La nota negativa llegó en UEFA, en cuartos de final, donde el Arsenal le endosó al Dépor un 5 a 1 con un Kanu espectacular. Aunque en Liga, donde los coruñeses seguían de líderes, no se acababa de dar un golpe encima de la mesa. Las derrotas por 2 a 1 en el Camp Nou y por 2 a 0 en Vallecas, comenzaron a revivir los fantasmas del 94.

El propio Irureta se encargó de tranquilizar a la parroquia blanquiazul, diciendo que con ganar los partidos de casa, el Dépor sería campeón. La recta final de Liga fue agónica. El Deportivo lo tuvo en sus manos en Riazor, ante el Zaragoza, el 7 de mayo, a tres jornadas del final del Campeonato.

Los aragoneses se pusieron por delante, pero el Dépor empató y a poco del final, Djalminha hizo el dos a uno. Con la emoción, olvidó que tenía una amarilla y recibió la segunda tras quitarse la camiseta en la celebración. El Zaragoza acabó empatando.

Quedaban dos jornadas, el Dépor jugaba en Santander, y una victoria le valía para ser campeón. Sin Djalminha, pero con 6.000 coruñeses en El Sardinero, los de Irureta no pasaron del empate a ceros.

La Liga se iba a decidir en la última jornada, entre el Deportivo y el Barcelona, seis años y cino días después del fatídico penalti de Djukic. El Zaragoza tenía también remotas opciones de ser campeón, pero la historia reservó el duelo que le debía a culés y gallegos.

El empate en Santander y el destino de jugarse el todo por el todo nuevamente en Riazor y con el Barcelona al acecho, hizo, una vez más, reavivar los temores del 94… Al Deportivo le valía el empate, al Barça, la victoria y el pinchazo coruñés.

Pero la historia nos la debía. El 19 de mayo del año 2000, el Espanyol visitaba un Riazor hasta la bandera, lleno de colorido, de euforia contenida. Contenida… hasta el minuto 3, cuando Donato cabeceó al fondo de las mallas un córner botado al primer palo por Víctor. Riazor saltó, vibró, suspiró, celebró… no se podía escapar.

El Celta ayudaba ganando en el Camp Nou, y el Zaragoza quemaba sus cartuchos venciendo al Valencia, pero quedaba mucho. Naybet y Donato llevaron el miedo a la grada arriesgando demasiado en un cruce dentro del área con caída de Tamudo incluída.

El colofón llegó en el minuto 34, cuando una pared entre Víctor y Manuel Pablo, finalizó con centro del canario al área y remate de Makaay al fondo de las mallas, anticipándose a su par. Más y más delirio en Riazor.

El Espanyol, eterno rival del Barça, lo intentó, y Naybet tuvo que sacar de la línea de gol un remate acrobático de Tamudo. Pero el Dépor aguantó.. Donato, abandonó el campo riéndose, aliviado, satisfecho, homenajeado por Riazor… Víctor casi sentencia con un disparo a la cruceta.

El Barça, que finalmente empataría con el Celta y el Zaragoza, que perdería en Mestalla, facilitaban la fiesta. Riazor se pasó toda la segunda parte coreando a sus jugadores y ensayando el campeones, campeones, que llenaría de júbilo y alegría las calles de Coruña durante horas y horas.

Quedaban pocos minutos para el final, e Irureta, el gran Jabo, se quejaba con el partido y la Liga en el bolsillo, de un hueco en defensa en el último ataque del Espanyol. Final del partido. El Deportivo es campeón de Liga. Invasión sobre el césped de Riazor. Los jugadores regalan sus camisetas, sus pantalones, como Fran, que se quedó en paños menores. La ocasión lo merecía.

Cuatro Caminos fue un hervidero, una locura de gente, de alboroto, de estallido de emociones… los jugadores recorrieron A Coruña en autobús, mostrando su recién estrenado look, con el pelo teñido de amarillo chillón.

Las celebraciones siguieron durante días… no en vano, la Liga se ganó un viernes, curiosamente, con el arbitraje de García Aranda, el mismo que arbitró la final de Copa del 95 contra el Valencia. El destino, a veces, no es solo caprichoso, también es justo.

Palabra de Riazor

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Diego Villaverde

Neste blog atoparás o que no sae escrito nos medios. Como xornalista, escritor, emprendedor e camareiro, comprenderás que teño moitas cousas que contar. ¿O que pretendo? Romper fronteiras e estreitar lazos coas persoas. ¿Sinxelo verdade?

One comment

  • Indra di:

    I was in a Tarragona hotel on a school trip wncahitg Depor v Real Madrid in 1994-95, as the sole Depor fan in a room of tourist Real supporters.Was heartbreaking. Despite pulling level through Bebeto, Madrid scored a second and went onto the win the title, the other people in the hotel were partying. I couldn’t even drown my sorrows, being 12 and all.Still remember that side terrific. Lopez-Rekarte was some full-back, Djukic imperious, Mauro Silva and Donato marshalling the midfield, Bebeto running riot and Fran, the wee magician.Even the title winning side couldn’t compete with that for me. Something special about those gallant nearly men.

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